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Ingeniería mecánica en vez de magisterio: a veces, dar con el trabajo de tus sueños es algo que ocurre por casualidad

Investigan sobre electromovilidad, construyen instalaciones industriales gigantescas, desarrollan software que permite que los sistemas de producción se comuniquen entre sí y, a veces, incluso trabajan en los lugares más apartados del mundo: los ingenieros y las ingenieras garantizan el progreso (y prácticamente ningún otro trabajo es tan polifacético como el suyo). Durante la «semana oficial de los ingenieros», fijamos la mirada en su espíritu pionero y esbozamos la gran cantidad de campos distintos en los que trabajan nuestros ingenieros. Por ejemplo, Britta Mehring: en realidad, ella quería ser maestra. Pero entonces descubrió su pasión por la construcción. Ahora es ingeniera especializada en desarrollo mecánico y trabaja en un proyecto muy especial: el ascensor sin cables MULTI.

Hemos hablado con ella sobre su pasión por la construcción, su fascinación por los ascensores sin cables y su particular periplo hasta el trabajo de sus sueños.

El corazón de Britta late por la construcción; basta con hablar con ella unos minutos para darse cuenta. Britta Mehring siente una especial fascinación por analizar los productos y cuestionarlos. «Siempre he querido entender cómo encaja todo. De qué depende cada cosa, cómo funciona esto o aquello y cómo es posible mejorarlo. Ahora, estas preguntas forman parte de mi trabajo cotidiano, puedo dedicarme a ellas todos los días», resume la ingeniera especializada en desarrollo mecánico. Desde hace más de cuatro meses, su trabajo en TK Elevator se centra en MULTI, el primer ascensor sin cables del mundo, que se desplaza tanto en vertical como en horizontal.

A veces el plan B es la solución ideal

Britta descubrió su pasión por las grandes máquinas de casualidad. «En realidad, como les pasa a muchos otros, yo también quería dedicarme a la enseñanza. Sin embargo, como el grado de magisterio tenía tantísima demanda, decidí buscar otra cosa. Y así es como acabé en una empresa especializada en grandes engranajes», explica la joven de 26 años. Así se desató su pasión por las grandes máquinas. Un giro de 180 grados del que la ingeniera no se arrepiente. Cuando terminó las prácticas, lo tuvo claro: «estudiaré ingeniería mecánica». Dicho y hecho. Cursó sus estudios en la Universidad Ruhr de Bochum, donde se especializó en tecnología de la construcción y la automatización y luego, por casualidad, se incorporó a TK Elevator.

En TK Elevator gracias a la realidad aumentada

«Escribí mi trabajo de fin de grado sobre realidad virtual y realidad aumentada en el seno de una gran empresa del sector de la automoción. Por aquel entonces, el departamento de salud y seguridad en el trabajo de TK Elevator estaba planificando un proyecto basado en la tecnología. Con mi experiencia podía ayudar en el desarrollo del proyecto, por eso me dieron el puesto de estudiante en formación», explica Mehring. Sin embargo, después de año y medio cambió de campo y escribió su trabajo de fin de máster sobre la fabricación aditiva en el TechCenter de Mülheim.

«El proyecto tenía que ver, sobre todo, con el proceso de desarrollo de productos mediante la fabricación aditiva, es decir, la impresión 3D. Era un tema muy interesante, porque este campo todavía es muy reciente e innovador». Cuando terminó sus estudios, Britta se quedó en TK Elevator. «Cuando terminé los estudios tuve claro que quería volver a la construcción y la ingeniería mecánica. Un campo en el que uno trabaja con los productos de un modo más tangible».

No es de extrañar que a la ingeniera le atrajera el innovador sistema MULTI. «MULTI es un proyecto absolutamente fascinante porque revoluciona el concepto del ascensor tradicional. A mí, como ingeniera, me resulta especialmente interesante porque aún se encuentra en fase de desarrollo. Me va a permitir aprender muchísimo, pero también contribuir con mis propios conocimientos». Y dentro de su equipo tendrá varias ocasiones de hacerlo, porque no solo trabaja con el producto en el plano teórico, sino también (y sobre todo) en el práctico.

Jerarquías planas y mucha diversidad

«Lo que me gusta del equipo de MULTI es que puedes probar cosas aunque no tengas tanta experiencia como otros colegas. Te toman en serio y valoran que veas las cosas con nuevos ojos», añade Mehring. A la pregunta de si, como mujer, es una rareza en el equipo de MULTI, responde con una sonrisa y un gesto negativo con la mano —en esta empresa la presencia femenina no llama la atención, es algo natural. La diversidad y las jerarquías planas son bienvenidas aquí. «En nuestro equipo da exactamente igual que seas hombre o mujer o que procedas de un país u otro. Yo personalmente creo que los grupos mixtos —no solo por lo que respecta al género, sino también en cuanto a la cultura— suelen ser mucho más productivos».

Ahora hay alrededor de 50 personas dedicadas al proyecto MULTI en Sielmingen y Essen. «En esta empresa hay un espíritu de equipo increíblemente grande. Trabajamos en una visión, en un producto que va a revolucionar la movilidad del futuro. Eso crea unos vínculos muy fuertes, por supuesto», resume la joven de 26 años. Solo hay un inconveniente. «Cuando te has criado en medio de la cuenca del Ruhr, echas mucho de menos todo aquello. Stuttgart también es una ciudad muy bonita, sobre todo, por sus espacios naturales. Pero, la cuenca del Ruhr tiene su propio encanto».

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