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Trabajo sin descanso: un equipo de TK Elevator deja operativo un hospital de Italia en tan solo 14 días

Tras el brote del coronavirus en Italia se solicita ayuda inmediata. En el corazón de Piamonte, una región del norte de Italia muy azotada por la pandemia, es necesario adelantar considerablemente la apertura del hospital de Verduno. Con esta medida se pretenden crear 500 plazas más para pacientes con COVID-19. Enrico Vanni, jefe de instalaciones de TK Elevator Italia, lo tenía claro desde el principio: él estaba dispuesto a ayudar. En un plazo de 14 días, Vanni y su equipo de nueve expertos, todos de esa misma región, instalaron los sistemas elevadores que se necesitaban con tanta urgencia. Enrico Vanni nos ha hablado en una entrevista sobre el trabajo en el hospital de Verduno y la vida en los alrededores de Turín en tiempos de coronavirus.

«Esta es la primera vez en nuestra vida que nos enfrentamos a una pandemia», señala Enrico Vanni. «Aquí nadie estaba preparado para una situación como la que se está dando en Italia en estos momentos. Ahora toca proteger lo que de verdad importa y ayudarse los unos a los otros de forma responsable».

Y eso fue lo que hicieron Vanni y su equipo a finales de marzo en el hospital de Verduno, Italia. Antes de que estallara la crisis del coronavirus, la instalación de los 30 elevadores encargados estaba prevista para septiembre de 2020. Sin embargo, a la vista de las altas tasas de contagio y mortalidad del norte de Italia, creció la urgencia por dejar listo el hospital para el transporte de pacientes y materiales antes de que llegase el otoño.

Preocupación por los propios padres y abuelos

A pesar del riesgo, los comprometidos miembros del equipo decidieron contribuir a la atención médica en la región y trabajaron a toda velocidad durante 14 días.

«Para todos y cada uno de nosotros, ayudar fue un acto reflejo», explica Vanni. «Algunos amigos míos ya han perdido a sus padres o abuelos por el coronavirus». Por aquel entonces recibía noticias así de tristes de su propio círculo de conocidos prácticamente a diario según cuenta el técnico de instalaciones. «Como es lógico, también me preocupan mis propios padres. Los dos tienen más de 80 años y son población de riesgo».

Ayuda de corazón

Una vez terminado, el hospital de Verduno iba a ser uno de los mayores centros terapéuticos de la región. Por eso era especialmente importante poder tratar aquí lo antes posible al gran número de pacientes que estaban contrayendo la COVID-19 en la región, explica Enrico Vanni.

Así pues, él y los demás miembros de su equipo hicieron lo único que les pareció correcto en estos tiempos difíciles: tiraron a la papelera el calendario original e hicieron todo lo posible para que el hospital estuviera listo para recibir a los pacientes y al personal médico cuanto antes.

«Todas las personas que ayudaron lo hicieron por altruismo y compasión», nos cuenta Vanni. Para esta campaña de ayuda en Verduno reclutó a los compañeros con más experiencia, a aquellos en cuyos conocimientos y motivación personal podía confiar el técnico de instalaciones. «Me emociona y me llena de orgullo tener en mi equipo a personas así de buenas», subraya Vanni.

30 elevadores en apenas 14 días

Como la pandemia del coronavirus no remitía, Vanni y su equipo tuvieron que completar una carga de trabajo de tres meses en tan solo 14 días. En total, el equipo de nueve técnicos dejó listas para el servicio 30 unidades elevadoras en el hospital de Verduno. De ellas, 19 elevadores y 6 pasillos rodantes fueron de nueva instalación.

Doce de los elevadores están equipados con sistemas robóticos ultramodernos que satisfacen las necesidades particulares del tratamiento médico y la asistencia sanitaria. Esto garantiza un transporte seguro, higiénico y rápido de materiales de vital importancia dentro del hospital. Las mejores condiciones para el tratamiento de pacientes con COVID-19, porque a menudo es fundamental realizar traslados rápidos pero muy cuidadosos, por ejemplo, a la UCI.

Para garantizar un grado de movilidad suficiente dentro del hospital, el equipo de TK Elevator en Verduno instaló, además, seis pasillos rodantes que permiten transportar de forma segura a los enfermos desde A hasta B.

Todos podemos ayudar

Durante la conversación con Enrico Vanni queda patente que el técnico de instalaciones y su equipo no trabajaron en Verduno para ganarse el sueldo sino por la región y sus vecinos, amigos y familiares. «Aquí, en Italia, confiamos en que nuestras vidas recuperen algo de normalidad a finales de mayo o en junio», afirma Vanni esperanzado.

De lo que el técnico está seguro es de que para poder contener con éxito la pandemia hace falta la colaboración de todos y cada uno de nosotros: «Solo puedo instar a todos a que sean sensatos y sigan las instrucciones del Gobierno», señala Vanni. «Hasta que la pandemia haya pasado, tenemos que seguir manteniendo el ánimo y una actitud positiva, pero también debemos aportar nuestro granito de arena, ayudando en lo que podamos o quedándonos en casa».

En Verduno, Enrico Vanni y su equipo nos han dado un gran ejemplo de compromiso, solidaridad y buena disposición en las últimas semanas. GRACIAS por vuestro esfuerzo.

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